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¿Cómo afrontar una infidelidad?

A veces en la pareja nos encontramos con que uno de los miembros, o incluso los dos, ha cometido una infidelidad. Y suele ser un tsunami emocional que puede generar mucho sufrimiento, caos y desconfianza.

Según los acuerdos y compromisos a los que hayamos llegado previamente con nuestra pareja, se puede considerar infidelidad si ha habido encuentros sexuales no consentidos fuera de la pareja (infidelidad física) o bien, se puede considerar también infidelidad “mental o emocional” si ha habido expresiones emocionales de afecto hacia otras personas sin haber consumado un acto sexual. Por lo que es importante tener en cuenta los acuerdos que se hayan ido explicitando en la pareja y a los compromisos que hemos asumido cada uno. Hay parejas que no consideran infidelidad el tontear por redes sociales y otras, en cambio, han acordado que no toleran esos comportamientos. Lo que es habitual, es que tras una infidelidad, el dolor y la desconfianza inunda el vínculo y la pareja puede romperse o quizás, salir fortalecida de la experiencia si se aprovecha esta situación como un espacio de aprendizaje y autoconocimiento.

Que una pareja supere o no una infidelidad va a depender de varios factores entre los que se encuentra:

Si la infidelidad ha sido descubierta o asumida:

A muchas personas les duele incluso más la mentira y ocultación en sí que la conexión emocional y/o sexual que haya podido ocurrir fuera de la pareja. Las parejas en las que se ha expresado con honestidad lo sucedido, suelen tener más posibilidades de poder perdonarse y seguir juntas que si han sido descubiertas por casualidad o negadas previamente.

Si la infidelidad ha incluido encuentros meramente sexuales, o con conexión emocional, o si han sido presenciales u online.

Las circunstancias y el contexto importan a la hora de perdonar y superar esta situación en pareja. Las circunstancias no justifican en ningún caso la mentira ni eximen de la responsabilidad de la persona que comete la infidelidad, pero sí que son importantes a la hora de facilitar el perdón y la posibilidad de continuar o no la relación de pareja.

Si la infidelidad es una situación puntual o mantenida en el tiempo.

Muchas personas pueden asumir un desliz eventual pero no pueden soportar la idea de la continuidad de la infidelidad en el tiempo. Por lo que una comunicación abierta y sincera con la pareja será fundamental para afrontar esta situación.

La comunicación y confianza que exista previamente en la pareja.

Todos los pilares y buenos hábitos de pareja que tengamos previamente, van a ser de utilidad a la hora de afrontar una infidelidad y serán decisivas en la continuidad del vínculo.

La edad madurativa

La edad madurativa en la que estén los miembros de la pareja y recursos de
afrontamiento
y gestión de conflictos que tengan previamente pues las personas resilientes afrontan estas situaciones sin poner en juego su salud mental.

La etapa evolutiva en la que esté el vínculo.

Si la infidelidad ha surgido en el inicio de la pareja o en momentos donde la pareja no estaba en plenitud, es más difícil que se pueda superar la infidelidad, pues no existen cimientos sólidos donde el vínculo pueda sostenerse durante la tormenta que suele traer el destapar una infidelidad.

¿Qué es antes el huevo o la gallina? Es difícil descubrir realmente si la infidelidad se ha producido porque algo iba mal en la pareja y uno de los miembros busca consuelo fuera o bien, si precisamente debido a que uno de los miembros de la pareja busca entretenimiento fuera, se deteriore el vínculo principal.

No es momento para buscar culpables y sí para que cada parte de la pareja asuma su responsabilidad en el asunto, pues echar la culpa al amante suele conllevar mucho sufrimiento adicional, más del que ya de por sí, estamos sintiendo.

Suele ser recomendable, hacer uso de un terapeuta o mediador que facilite la comunicación entre los miembros de la pareja. Más aún, si hay menores en medio que, aunque no conozcan los detalles de la situación, siempre perciben y notan la tensión que pueda haber entre sus progenitores. El apoyo de la familia, de la red social y de un buen profesional serán claves a la hora de poder continuar el vínculo o bien poner un broche de oro a la relación sin sed de venganza ni reproches.

Hay que tener en cuenta que perdonar una infidelidad no es olvidar los hechos, pues la realidad de los datos ya no se puede cambiar y la memoria no se puede borrar por mucho que deseemos que ciertas cosas no hayan sucedido, pero lo que sí que podemos cambiar es lo que sentimos y pensamos acerca de lo ocurrido. Podemos utilizar esta situación para poner un punto y final o un punto y aparte en la relación e introducir cambios o finalizar del todo las dinámicas de la pareja.

Igualmente perdonar a tu pareja una infidelidad no conlleva necesariamente seguir en la relación. Puedes perdonar a esa persona, estar en paz con ella, pero decidir no querer seguir relacionándote con ella como pareja y sí como amigo/a, o como nada, pero sin guardar rencor sobre lo sucedido. Claro que tienes derecho y es natural y adaptativo que al enterarte de una infidelidad, sientas un montón de emociones que pasan por la ira, la tristeza, la desconfianza y la frustración. Así que será un momento en el que tendrás que poner en marcha tus estrategias de afrontamiento que quizás pasen por estar un tiempo de reflexión sin contacto con esa persona, pedir ayuda profesional o contratar a un mediador que guíe el proceso.

Tú eres el experto en tu vida y sabrás lo que vas necesitando a cada paso para hacerte este proceso lo más amable posible, teniendo en cuenta que no es una situación agradable y que remueve muchos cimientos de las relaciones y de la propia autoestima.

No es momento de echar culpas, si no tomar responsabilidad de lo que cada uno siente y hace, por separado y como pareja.